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Sorteo: 23 de abril

Me ha apareció un ejemplar con el que no contaba y para evitar ser yo la que escoja a quien dárselo porque fuisteis varios los que os quedasteis con las ganas, pues lo sorteo entre los que lo queráis.

El sorteo se hará en Sant Jordi (23 de abril) 2019, con lo que tenéis hasta el 22 para manifestaros como participantes.

Para participar simplemente decidme que queréis participar a través de un comentario.

 

¿En qué consiste?

A medida que os registro como participantes os voy apuntando en una lista por orden, y se os asigna un número. El sorteo se hará por números a través de una página web de sorteos online y se publicará el vídeo del resultado en historias de Instagram @rieconson

De igual manera, se publicará una entrada en este WordPress.

 
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Poesía

Ma(r)te(s) en el bus

Hoy como cada martes
he muerto en el primer acto
del tener que levantarme
tras haber dormido solo cuatro
horas,
cuatro
pocas
de sueño. Y sueños despiertos
para las otras veinte.
Y tres comiendo
-me las ganas por acostarme.

Poesía

Básame en esto

Todo se basa
en no ir más alla de un basta
o para.
En ser solo consentido
y encontrandole el sentido
a no ser una manada planificada.
En ser un fuego
en conjunto
y no el que quema a un cuerpo desnudo.
En experimentar con (des)conocidos
con perservativos
u otros dispositivos,
con tal de empezar suave
o salvaje
y que los etcéteras
no puedan abreviarse ETS.
En sentirlo,
y si no te apetece, decirlo,
y si te gusta, vivirlo.
Todo se basa en eso.
En todo eso se basa también el sexo.

Poesía

En todos los caminos, con ЯOMA y OIDO

Eres quien con, o sin quererlo,
siempre está ahí.
Aún en momentos de no soportarme,
aún en momentos que parecen matarme.
¿No lo oyes?
No me hace falta hablarte para comunicarme
porque nosotras usamos otro lenguaje,
aunque en ocasiones tú no me entiendas a mí
o yo no quiera entenderte.
Porque a veces de ti no me fio,
pero sé que contigo
no soy cuchillo de doble filo.
Aunque puedas, esporádicamente, vendarme los ojos
para evitarme heridas que no puedan vendarse,
pero eso acabe haciendo de un rasguño
un agujero al inframundo.

Nuestro amor y nuestro odio
se dan la mano
y nunca sé si llego a amarte más que te odio
o a odiarte más que te amo.
En cada “por qué eres así”,
en cada “vas a comerte el mundo”
y en cada culpa que te clavo.
En cada “necesito estar sola pero no me dejas”,
en cada “lo has conseguido, a tú manera pero has podido”
y en cada alago que te hago.

Un regalo que te autoregalo,
a ratos compensa los nuestros malos.
Porque pese a todo,
no me queda más que aguantarte
esos monólogos veloces
que no sabes ni si tú comprendes,
a mil voces
para tan solo un oyente.
Si es que este es consciente.

Pero por momentos,
tus oscuros ojos, casi negros,
detienen mi tiempo
cuando me los miro en el espejo.
Y mi ego te abraza,
a veces creciendose como amenaza
hasta que te das cuenta,
y me lo paras, y me lo bajas.
Y me lo amas.

Poesía

Calla o cruz (shh, silencio)

Mi otra cara de la moneda
no es una cara ni una cruz
sino que es lo que se calla
debajo de una máscara.
Que si no lo enseño es porque he caído de canto,
y a la mínima que descuide, resvalo.
Y si caigo
me llevo a alguien conmigo, a mí lado.
Que si no lo enseño
es porque ya no está de una pieza
y verlo es más dificil que un puzzle
de fuego
que me ha quemado
y deshecho por dentro.
Y lo sigue haciendo.
La otra cara de la moneda,
es real y se deja ver en sueños
dando por culo hasta durmiendo.
Dando por culo también cuando despierto.

Poesía

Manda huevos

Estaba hasta los huevos
de que él no hiciera el huevo
y a mí me fuera costado un huevo hacerlo.
No podía ser más huevón
y dejar de tocarse los huevos.
“Échale huevos”, me dije,
“si quieres darle la vuelta a la tortilla”.
Y dejé de ser gallina
pese a que mi miedo pesara un huevo,
y pese a que más que valentia
me sobrara adrenalina.
Y cantó el galló, no supo cómo ni cuánto
pero no sonó más dulce que un huevo… Kinder.
Y se levantó, pisando huevos.
Porque clara,
no iba tampoco a hacer más que Turuleca,
pero si no se lo dices se queda en su cáscara.
¡Y manda huevos!
Que tenga que acabar como la yema, quemada,
y que pese a ser monólogo, parezca un cacareo
lo que decirle para que reaccione,
y el salón un gallinero.
¡Y manda huevos!
Que luego todo eso le importe un huevo,
y me deje las ganas de mudarme a huevo.
Pese a que me lo quiera un huevo.
Manda huevos…

Poesía

Tres

Tres silbidos.
Pitaste fin de partido
sin dejarme tiempo a una media parte.
De imprevisto
aún previniéndolo.
Sabiendo que iba a pasar,
pero esperando poder golear
antes.
Tres pitidos del público,
mi público,
gritando que quiere arriesgarse.
Y el árbitro,
negándose parte del número doce.
Tres balones que cayeron a la red
tan fuerte, tan rápido,
que la agujerearon
y tres cuerdas para repararla:
pero es una nueva y no la que era.
Dos tarjetas de distancia,
y una perdonada.
Pero se acabó porque te agobiaba
las tres palabras que te chutaba.
Y este es el poema que llega
tres meses tarde.

Poesía

Trueno

Esa sensación que te apreta el pecho
y te quema el cerebro,
pero tú sigues y sigues
como si pensar más rápido
o hacer más cosas
hiciera que respiraras más aire.
Pero la taquipnea disminuye el intercambio
y por dentro te quedas más asfixiada,
más ácida,
ahogada.
Hasta que llega un momento
en que la bomba se lisa
en forma de lluvia, en forma de lágrimas.
En forma de no hacer nada.
En forma de asco por todo.
Y los neurotransmisores se quedan como parados,
atontados,
estancados.
Y es como si el potencial de acción no llegara al nivel de descarga,
pero tú ya has descargado.

Poesía

Lo raro del pulso de salto (Nemo VII)

Se me hace raro
que parece que lo único de ti que me queda
sea tu huella,
tu contrahuella
y mi pelea
en sacarla entera
para tatuarmela en el brazo.
Se me hace raro
verte en fotos, escucharte en vídeos
pero no tenerte en mi costado.

Y es que ayer cambié tu foto de la pantalla bloqueada,
y se me hace raro no verte cuando le doy para que se vuelva iluminada.
Pero a veces dudo de si es mi corazón el que late
o en parte
es que estás ahí saltando.
Porque ya no te llevo los pelos pero te llevo los saltos.

Poesía

Sopa fría, tortuga caliente (Reto nocturno)

Si ves una tintorera
es que le lleva la corriente,
y aunque pueda confundirte
no temas,
que no le gusta la sangre caliente
y mucho menos la carne terrestre.

Porque si se encuentra una tortuga templada,
se la comerá.
Pues es como para nosotros una sopa helada.
Pero si te da un mordisquito,
te dejará.
Y según el sitio, podrás o no escapar.
Y según tu estado, podrás o no nadar.

Pero como mucho
solo te partirá por la mitad.
Mientras nosotros
más que días al año
las matamos con nuestro plásticos,
con nuestras bolsas,
con la basura
que acaba o tiramos en el mar.
Y las despojamos de las aletas,
y las rasuramos sin piedad
para después tirarlas
vivas, sangrando,
a morir en la profundidad.

Y aunque estos versos sean algo macabros,
ojalá no fueran verdad.

 
Y aunque estos versos sean algo macabros
me permiten decir: reto superado.

 

*Imagen: A common mistake de Mason Phillips

 

 

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