Con-verso Instastories

Quiero volar pero peso mucho

Quiero volar pero peso mucho
de miedos
como mil hierros
que me lo impiden.
Del conseguirlo
y perder el equilibrio.
De no puedos
que pueden conmigo.
Quiero volar,
pero primero
tengo que alzar el vuelo.

Anuncios
Poesía

Yo(H)

Hoy es uno de eso días
en los que solo quiero ser pelota.
Ser una bola de esas que no botan
y parar de hacer cosas
para ser y estar en mí.
Sin intentar huir
de esos pensamientos
que me atormentan la testera
y se retroalimentan
como si fueran regadera
de mi jardín.
Hoy, adverbio de presente
dejo mis deberes
y los convierto en mí.

“Para ser feliz tienes que sonreír.
Si quieres vivir bien tienes que ser feliz.”
Vivir bien,
también depende de mí.
Y no lo haré solo
con una curva cóncava en la cara.

Qué no,
qué no es estático vivir.
Que no hay un único aquí,
sino que un allí de enfado
y un llanto por venir.
Y un allá de no poder cumplir
con tanto, sin que el tanto
sea un cuánto claro.

Qué no,
qué no soy ese ficticio ideal
social imaginario
que las redes intentan atrapar,
enredar
aparentando.
Soy tan real
como de carne y hueso,
de amor y odio,
de luz y oscuro,
de callar y chillar
y enfadar
e irritar
y estallar.
Y reír.

Ja, ja. Je, ji.

E ignorar.
E ignorarlo e ignorarme.
Menos hoy,
que hoy toca solo escucharme
y no juzgarme.

Y descubrirme
y mapearme.
Y no hacer nada.

Hoy es uno de esos días
en los que pongo conciencia:
aquí y ahora,
en mí y yo sola.

Porque hoy el hoy lo invierto
en yoh.

Poesía

Billete hacia nuestras partes

Quiero llevarte a mi poro norte
para sentir ese vacío
de piel con piel
sin abrigo
que la tape.
Y descubrir las constelaciones
de entre tus lunares
para guiarme.

Quiero bajarte
a un húmedo sud
y mojarme
en exploraciones
táctiles y suaves,
dáctiles y fuertes.
Vibrantes.

Quiero pasar
por tus curvas
sin desviarme.
Quiero viajar
por tus carnes.

Quiero, hacerte volar
y volarte.

Pero solo,
solo si tú
quieres también coger
ese billete hacia nuestras partes.

 

Poema ganador de la VI edición del concurso de relatos eróticos de la FAS en la categoría de poesía.

Poesía

Qué se calle

Ruido
que me envuelve como un velo
cubriendo.
Ruido de tener que.
Ruido de trabajos, autocares
viajes y actividades.
Ruido de detalles.
Ruido de bullicio,
de demasiados encuentros sociales.
Ruido como fina arena movediza
que me obstaculiza
coger aire.
Ruido que hace más ruido
como un eco que se disparce.
Ruido.
Qué se calle.

Notícias

Sorteo: 23 de abril

Me ha apareció un ejemplar con el que no contaba y para evitar ser yo la que escoja a quien dárselo porque fuisteis varios los que os quedasteis con las ganas, pues lo sorteo entre los que lo queráis.

El sorteo se hará en Sant Jordi (23 de abril) 2019, con lo que tenéis hasta el 22 para manifestaros como participantes.

Para participar simplemente decidme que queréis participar a través de un comentario.

 

¿En qué consiste?

A medida que os registro como participantes os voy apuntando en una lista por orden, y se os asigna un número. El sorteo se hará por números a través de una página web de sorteos online y se publicará el vídeo del resultado en historias de Instagram @rieconson
53190966_10217971070057890_3466682994700320768_n.jpg

Poesía

Básame en esto

Todo se basa
en no ir más alla de un basta
o para.
En ser solo consentido
y encontrandole el sentido
a no ser una manada planificada.
En ser un fuego
en conjunto
y no el que quema a un cuerpo desnudo.
En experimentar con (des)conocidos
con perservativos
u otros dispositivos,
con tal de empezar suave
o salvaje
y que los etcéteras
no puedan abreviarse ETS.
En sentirlo,
y si no te apetece, decirlo,
y si te gusta, vivirlo.
Todo se basa en eso.
En todo eso se basa también el sexo.

Poesía

Calla o cruz (shh, silencio)

Mi otra cara de la moneda
no es una cara ni una cruz
sino que es lo que se calla
debajo de una máscara.
Que si no lo enseño es porque he caído de canto,
y a la mínima que descuide, resvalo.
Y si caigo
me llevo a alguien conmigo, a mí lado.
Que si no lo enseño
es porque ya no está de una pieza
y verlo es más dificil que un puzzle
de fuego
que me ha quemado
y deshecho por dentro.
Y lo sigue haciendo.
La otra cara de la moneda,
es real y se deja ver en sueños
dando por culo hasta durmiendo.
Dando por culo también cuando despierto.

Poesía

Viaje al pasado

Que quieres que haga
si por cada palabra
le doy cien mil vueltas
y acabo agotada,
ahogada en la cama
bajo un mar de mantas
tapada.
Palabras de no importan nada,
palabras que quitan la calma,
calladas.
Pesadas.
Y yo abrumada.
Que con tanta cantata
me quedo estancada
como una croqueta rebozada.

Poesía

Manda huevos

Estaba hasta los huevos
de que él no hiciera el huevo
y a mí me fuera costado un huevo hacerlo.
No podía ser más huevón
y dejar de tocarse los huevos.
“Échale huevos”, me dije,
“si quieres darle la vuelta a la tortilla”.
Y dejé de ser gallina
pese a que mi miedo pesara un huevo,
y pese a que más que valentia
me sobrara adrenalina.
Y cantó el galló, no supo cómo ni cuánto
pero no sonó más dulce que un huevo… Kinder.
Y se levantó, pisando huevos.
Porque clara,
no iba tampoco a hacer más que Turuleca,
pero si no se lo dices se queda en su cáscara.
¡Y manda huevos!
Que tenga que acabar como la yema, quemada,
y que pese a ser monólogo, parezca un cacareo
lo que decirle para que reaccione,
y el salón un gallinero.
¡Y manda huevos!
Que luego todo eso le importe un huevo,
y me deje las ganas de mudarme a huevo.
Pese a que me lo quiera un huevo.
Manda huevos…

Poesía

Tres

Tres silbidos.
Pitaste fin de partido
sin dejarme tiempo a una media parte.
De imprevisto
aún previniéndolo.
Sabiendo que iba a pasar,
pero esperando poder golear
antes.
Tres pitidos del público,
mi público,
gritando que quiere arriesgarse.
Y el árbitro,
negándose parte del número doce.
Tres balones que cayeron a la red
tan fuerte, tan rápido,
que la agujerearon
y tres cuerdas para repararla:
pero es una nueva y no la que era.
Dos tarjetas de distancia,
y una perdonada.
Pero se acabó porque te agobiaba
las tres palabras que te chutaba.
Y este es el poema que llega
tres meses tarde.

Poesía

Trueno

Esa sensación que te apreta el pecho
y te quema el cerebro,
pero tú sigues y sigues
como si pensar más rápido
o hacer más cosas
hiciera que respiraras más aire.
Pero la taquipnea disminuye el intercambio
y por dentro te quedas más asfixiada,
más ácida,
ahogada.
Hasta que llega un momento
en que la bomba se lisa
en forma de lluvia, en forma de lágrimas.
En forma de no hacer nada.
En forma de asco por todo.
Y los neurotransmisores se quedan como parados,
atontados,
estancados.
Y es como si el potencial de acción no llegara al nivel de descarga,
pero tú ya has descargado.